En Ikasbide, nuestro colegio situado en el barrio de Indautxu, en Bilbao, tenemos claro que durante los primeros años los aprendizajes comienzan en las manos, en el cuerpo y en la experiencia directa.
Los niños y las niñas necesitan tocar, moverse, observar, construir, crear, probar, equivocarse y volver a intentarlo. Por eso, en nuestras aulas priorizamos un aprendizaje activo, vivencial y manipulativo, adaptado a las necesidades de cada etapa del desarrollo.
Aprender significa hacer, sentir y crear
Durante la infancia, el desarrollo físico, cognitivo, lingüístico, social, emocional y creativo está estrechamente relacionado. No se aprende únicamente escuchando una explicación o mirando una imagen: se aprende actuando, sintiendo y expresándose.
Cuando el alumnado llena y vacía recipientes, clasifica objetos, construye, modela, pinta, ensarta o encaja, está desarrollando el pensamiento lógico, la coordinación, la motricidad, la atención y la autonomía.
Las manos no son solo una herramienta para realizar actividades. También ayudan a pensar, descubrir y comprender.
Los conceptos matemáticos se aprenden contando, agrupando, ordenando y comparando objetos reales. El lenguaje se desarrolla conversando, escuchando cuentos, jugando con los sonidos y expresando lo vivido. El conocimiento del cuerpo se construye corriendo, saltando, bailando, manteniendo el equilibrio y explorando el espacio.
La música, el ritmo, la danza y la expresión corporal permiten conocer el propio cuerpo, comunicar emociones, relacionarse y desarrollar la escucha y la coordinación. Del mismo modo, la pintura, el modelado, el dibujo y otras formas de expresión artística ofrecen al alumnado la posibilidad de imaginar, crear y encontrar respuestas propias.
No buscamos que todos produzcan el mismo resultado. Ofrecemos materiales, tiempo y espacios para que cada niño y cada niña pueda experimentar, expresarse y desarrollar su imaginación sin modelos que limiten su creatividad.
Detrás de cada propuesta existe una intención pedagógica, pero también la libertad necesaria para descubrir caminos diferentes.
El trazo se adquiere con la mano
La escritura comienza mucho antes de escribir letras y palabras.
Antes de escribir su nombre, un niño o una niña necesita fortalecer la mano, coordinar la vista y el movimiento, controlar la presión y comprender la dirección del trazo. Estas capacidades se desarrollan modelando, rasgando, ensartando, pintando, dibujando y realizando recorridos gráficos sobre diferentes materiales y superficies.
Por eso, en Ikasbide, el trazo no se aprende deslizando un dedo sobre una pantalla. Se adquiere progresivamente con la mano, el cuerpo y la práctica real.
Una pantalla puede mostrar cómo se escribe una letra, pero no puede sustituir el movimiento que el alumnado necesita realizar para aprender a escribirla. Ver no sustituye a hacer.
¿Qué lugar ocupan las pantallas en Ikasbide?
En Ikasbide, las pantallas no son el punto de partida del aprendizaje ni sustituyen la manipulación, el movimiento o la creación. Se utilizan de manera puntual, con una finalidad concreta y siempre al servicio de lo que se está trabajando en el aula.
Pueden ayudarnos a observar aquello que no podemos ver directamente: cómo vive un animal en su hábitat, qué ocurre en el interior del cuerpo humano, cómo crece una planta o cómo es un lugar lejano.
También nos permiten relacionar lo aprendido con ejemplos de la vida real. Después de experimentar con agua, podemos observar el movimiento de un río o las olas del mar. Tras manipular figuras geométricas, podemos descubrir cómo aparecen esas formas en edificios y objetos cotidianos.
En un centro trilingüe como Ikasbide, los recursos audiovisuales también sirven para escuchar canciones, relatos, diferentes voces y situaciones comunicativas en euskera, castellano e inglés.
La pantalla puede ayudarnos a ver más lejos, escuchar otros idiomas y ampliar lo aprendido. Sin embargo, no sustituye el trazo de una letra, una construcción, una conversación, una textura, el juego compartido, la interpretación de una canción ni la libertad de inventar una creación propia.
La imaginación necesita tiempo, materiales abiertos, movimiento y experiencias reales. Por eso, procuramos que la tecnología no ofrezca siempre respuestas o modelos cerrados, sino que se utilice únicamente cuando enriquece el proceso.
Nuestra secuencia es clara:
Primero tocamos, nos movemos, creamos, experimentamos y comprendemos. Después, cuando aporta un valor real, la tecnología nos ayuda a ampliar el aprendizaje.
Una educación que respeta cada etapa
En los primeros años, el cuerpo es una de las principales herramientas de conocimiento. Antes de representar un concepto sobre el papel, es importante haberlo vivido. Antes de memorizar una respuesta, hay que comprenderla.
Este enfoque no supone renunciar a los aprendizajes académicos. Al contrario, permite construirlos sobre experiencias reales para que sean más profundos, comprensibles y duraderos.
En las aulas de Educación Infantil de Ikasbide, en Indautxu, preparamos espacios, materiales y propuestas que despiertan la curiosidad. El profesorado observa, acompaña, plantea preguntas y ayuda a que cada niño y cada niña avance desde su propio momento evolutivo.
Aprendizaje manipulativo en Educación Infantil en Indautxu
Nuestro proyecto educativo combina aprendizaje manipulativo, expresión corporal, musical y artística, acompañamiento cercano y educación trilingüe desde las primeras edades.
Queremos que nuestros niños y niñas crezcan observando, preguntando, creando, imaginando, experimentando y relacionándose. Queremos que aprendan con sus manos, con su cuerpo y a través de experiencias que tengan sentido para ellos.
En Ikasbide, el aprendizaje comienza en la experiencia. La tecnología, cuando aporta valor, nos ayuda a ampliarlo.
Las familias que deseen conocer nuestro proyecto educativo y nuestras aulas pueden solicitar una visita al colegio Ikasbide, en la calle Simón Bolívar, en el barrio de Indautxu de Bilbao.
Contenido elaborado por el equipo educativo de Ikasbide y revisado por el Equipo Directivo.
